El camino hacia la OTAN: el contradictorio papel de la investigación social

La propuesta del tema a discutir puede ser, en general, directa (inmediata, enunciando el tema: «Vamos a hablar de la OTAN»; mediata, enunciando un tema que contenga lógicamente el tema: «Vamos a hablar de pactos militares») o indirecta (enunciando un tema que lleve al tema por condensación metafórica —«Vamos a hablar del Mercado Común Europeo»—, o por desplazamiento metonímico —«Vamos a hablar de política exterior y de defensa de España»—).

Jesús Ibáñez. Perspectivas de la investigación social: el diseño en la perspectiva estructural. 1986.

El debate sobre la permanencia de España en la OTAN, que culminó en el referéndum del 12 de marzo de 1986, se desarrolló en un contexto sociopolítico complejo, marcado por el intenso clima internacional de la «Segunda Guerra Fría» y la consolidación de la joven democracia española. En la esfera internacional, el aumento de las tensiones entre Estados Unidos y la Unión Soviética, la aceleración de la carrera armamentista y la creciente preocupación social crearon el caldo de cultivo para un fuerte movimiento pacifista en toda Europa, que también arraigó con fuerza en España. Internamente, el proceso se inició con el gobierno de la Unión de Centro Democrático (UCD), cuyo presidente, Leopoldo Calvo Sotelo, impulsó la adhesión de España a la Alianza Atlántica, formalizada el 30 de mayo de 1982 con el voto favorable de su partido, CiU y el PNV, pero con el rechazo frontal de toda la izquierda. El Partido Socialista Obrero Español (PSOE), entonces en la oposición, lideró este rechazo con el célebre lema «OTAN, de entrada no», prometiendo que, si llegaba al gobierno, convocaría un referéndum para que los españoles decidieran la salida de la organización.

PSOE (1982). Cartel de propaganda electoral del PSOE en las elecciones generales de octubre de 1982. Diario Público.

Esta postura, compartida por el Partido Comunista de España (PCE) y otros grupos de izquierda, fue clave en la victoria por mayoría absoluta del PSOE en octubre de 1982. Sin embargo, una vez en el poder, el gobierno de Felipe González experimentó un giro estratégico, influido por las presiones internacionales, la vinculación entre la permanencia en la OTAN y el reciente ingreso de España en la Comunidad Económica Europea y la necesidad de modernizar las Fuerzas Armadas.

PSOE (1986). Cartel de propaganda electoral para el referendum de marzo de 1986. Diario público.

Este viraje provocó una profunda crisis interna en el PSOE, la dimisión de su ministro de Asuntos Exteriores y motivó que el PCE liderara la oposición a la permanencia, articulando una amplia coalición de movimientos sociales y partidos de izquierda que cristalizaría en Izquierda Unida. Finalmente, el referéndum se convocó para el 12 de marzo de 1986 con una pregunta que incluía tres condiciones atenuantes negociadas por el gobierno: no a la integración en la estructura militar, prohibición de armas nucleares y reducción de las bases estadounidenses en el territorio español.

Desconocido (2019). Papeleta para el Referéndum de la OTAN. Respuesta sí. Wikipedia.

El resultado, con la victoria del «Sí» por un margen ajustado y una participación del 59,4%, no puso fin a la polémica, que quedó marcada por la acusación de la oposición de haber utilizado una pregunta tendenciosa y la amenaza implícita de dimisión del presidente para inclinar la balanza. Algunos autores recogen que esta victoria solamente fue posible gracias a la ingeniería sociológica de la época, donde destacan los informes realizados por ALEF y CIMOP. La eficacia de la terminología y los discursos empleados –«¿Considera conveniente para España permanecer en la Alianza Atlántica en los términos acordados por el Gobierno de la Nación?»– lograron desactivar la percepción belicista de la OTAN para asociarla a la consolidación democrática y europeísta, producto directo del ensayo de variantes discursivas mediante las técnicas de investigación social que estos estudios pioneros habían puesto en marcha.

El primero de ellos, publicado en noviembre de 1983 es un estudio de ALEF, llevado a cabo para el CIS: «Imagen de la OTAN y actitudes ante la OTAN». Esta investigación respondía a la necesidad del Gobierno Socialista de cartografiar un territorio social especialmente movedizo: el de las actitudes populares hacia la OTAN en un momento en que la promesa electoral del referéndum comenzaba a pesar como una losa. El objetivo no era meramente descriptivo, sino profundamente estratégico: se trataba de detectar los discursos latentes, las contradicciones no resueltas y, sobre todo, explorar aquellos argumentos potenciales que pudieran justificar ante la opinión pública la política que finalmente adoptara el Ejecutivo, ya fuera la permanencia, la salida o una fórmula intermedia. He aquí la metodología planteada para el desarrollo del proyecto:

Las conclusiones del informe revelaron un panorama social complejo, donde el rechazo a la OTAN no era tanto un posicionamiento ideológico firme como una manifestación de fatalismo, desinformación y miedo a ser arrastrados a un conflicto bélico. Sin embargo, también emergió con claridad un poderoso anhelo de europeísmo y modernidad que, bien canalizado, podía actuar como palanca para revertir esa inicial animadversión. Jesús Ibáñez será el encargado de desarrollar la parte de la investigación relacionada con los discursos anti-OTAN, mientras que Francisco Pereña recoge y analiza todos esos discursos favorables a la permanencia. Anselmo Peinado lleva a cabo el análisis del discurso del segmento de población general, en la segunda parte del informe.

En la misma línea, un segundo informe, «Las actitudes ante la OTAN», realizado dos años más tarde por CIMOP, planteaba la comprensión en profundidad de las motivaciones, conflictos internos y marcos de referencia de la sociedad española ante la inminente consulta sobre la permanencia en la Alianza Atlántica. Sus conclusiones principales revelaron una paradoja central: una mayoría social era profundamente anti-OTAN por razones afectivas (identificándola con el imperialismo estadounidense y una afrenta a la identidad nacional), pero, al mismo tiempo, se mostraba racionalmente resignada a aceptar la pertenencia como un «mal menor» inevitable, principalmente por la arraigada creencia de que era el precio obligado para lograr el «sueño europeo» de ingresar en la CEE. Este diagnóstico preciso del conflicto entre el deseo de neutralidad (percibido como imposible) y el pragmatismo adaptacionista ofreció al gobierno socialista de Felipe González una hoja de ruta para su estrategia de comunicación. Al constatar que la población ya había interiorizado la vinculación OTAN-CEE y que el malestar se centraba más en la forma (la promesa incumplida) que en el fondo (la pertenencia en sí), el gobierno pudo articular su campaña del referéndum no para «vender» las bondades de la OTAN, sino para presentar la permanencia como un paso irreversible en el camino hacia la modernidad europea, ofreciendo contrapartidas tangibles y apelando a esa «racionalidad represiva» descrita por el estudio.

Es importante señalar que los sociólogos y técnicos encargados de llevar a cabo estos informes no eran observadores neutrales, sino que, en ocasiones, militaban activamente contra la entrada de España en la OTAN. Esta posición ideológica les pone en una encrucijada: sus herramientas les permitieron comprender con lucidez por qué muchos votantes a priori anti-OTAN acabaría resignándose a la permanencia, contribuyendo así, paradójicamente, a allanar el camino hacia el resultado que combatían.

Desconocido (1986). Esperanza Martínez-Conde y Jesús Ibáñez en una de las manifestaciones anti-OTAN. Anthropos nº113

De pronto, Galeote -por TVE- me despeja el mareo. Está iniciando su campaña de difamación de los pacifistas. Una campaña que, por cierto, me recuerda algo ya casi olvidado. Gracias, Galeote, por recordarme que tengo que votar no.

Jesús Ibáñez (1986). La pregunta. El País.

Bibliografía complementaria:

Altares, P. (1984, 26 diciembre). OTAN: de entrada, ni hablar. El País. https://elpais.com/diario/1984/12/27/opinion/472950014_850215.html

Canarias-semanal.org. (2022, 9 junio). HAGAMOS MEMORIA: CÓMO NOS METIERON EN LA OTAN. Canarias-semanal I Digital Informativo Alternativo de Ámbito Internacional y Actualización Diaria. https://canarias-semanal.org/archive/32829/hagamos-memoria-como-nos-metieron-en-la-otan#ath

Centro de Investigaciones Sociológicas. (1983, abril). Vista de La opinión pública española ante la OTAN. https://reis.cis.es/index.php/reis/article/view/1678/1905

Ibáñez, J. (1986, 1 marzo). La pregunta. El País. https://elpais.com/diario/1986/03/02/espana/510102014_850215.html

Muñoz Soro , J. (2016). El final de la utopía. Los intelectuales y el referéndum de la OTAN en 1986. Ayer. Revista De Historia Contemporánea103(3), 19–49. Recuperado a partir de https://www.revistasmarcialpons.es/index.php/revistaayer/article/view/el-final-de-la-utopia-los-intelectuales-y-el-referendum-de-la-OT

Prieto, J. (1984, 26 julio). «No sería honesto afirmar que la OTAN coarta la soberanía española y que incrementa el peligro nuclear». El País. https://elpais.com/diario/1984/07/27/espana/459727203_850215.html

Reviriego, V. M. (1985). Cien españoles y la Otan.

Rne, D. (2026, 11 marzo). Referéndum sobre la OTAN, la última batalla de la Transición. RTVE.es. https://www.rtve.es/television/20260304/40-aniversario-referendum-otan/16965618.shtml

Vigne. (2015). Recordando a Jesús Ibáñez. De tontos y locos. La discusión sobre la OTAN y otros ejemplos. https://blogdelviejotopo.blogspot.com/2015/12/recordando-ibanez-de-tontos-y-locos-la.html