{"id":959,"date":"2026-09-12T04:39:46","date_gmt":"2026-09-12T04:39:46","guid":{"rendered":"https:\/\/archivosociologiacritica.org\/?p=959"},"modified":"2026-09-12T04:39:46","modified_gmt":"2026-09-12T04:39:46","slug":"como-colectivizar-la-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/archivosociologiacritica.org\/index.php\/2026\/09\/12\/como-colectivizar-la-historia\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo colectivizar la historia?"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><strong>In\u00e9s Molina.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pasado noviembre, apoyada por una de las Ayudas p\u00fablicas para la creaci\u00f3n, investigaci\u00f3n y producci\u00f3n de proyectos art\u00edsticos en residencia del Ministerio de Cultura, inici\u00e9 una biblioteca de copias de prensa marginal en La Casa Invisible de M\u00e1laga. Por \u201cprensa marginal\u201d se conoc\u00edan entonces las autoediciones, la prensa autogestionada, despuntada en todo el estado espa\u00f1ol a la muerte de Franco. Eran antecedentes del fanzine, del punk editorial, pero lo m\u00e1s importante era el gesto: publicar, publicarse, aparecer en la esfera p\u00fablica sin pedir permiso, prescindiendo de toda tutela o mediaci\u00f3n. Se trataba de tomar la palabra, como se\u00f1al\u00f3 aquel c\u00e9lebre bolet\u00edn editado en solidaridad con la Coordinadora de Presos en Lucha (COPEL) (1976-1978), Quienes no han tenido el \u201cderecho\u201d a la(s) palabra(s), la(s) toman YA, del que tambi\u00e9n he hablado en otro art\u00edculo. Se trataba, adem\u00e1s, de ejercer el pensamiento y la creaci\u00f3n por fuera de los marcos \u2013burgueses, clasemedianos en ascenso\u2013 que defin\u00edan qui\u00e9nes eran o no los sujetos \u201cautorizados\u201d para escribir, pensar, dibujar: crear sentido en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la biblioteca de copias la llam\u00e9 F.L.O.R. porque siempre hay flores silvestres, ortigas floreciendo, en las p\u00e1ginas de esta prensa distinta, y porque siempre da gusto imaginar las contraculturas \u2013o la Contracultura, un magma difuso del que brotan gestos, im\u00e1genes y formas de vida en el tiempo largo\u2013 como un cardo entre baldosas, rastrojos que revientan el urbanismo sutil pero infatigablemente. Contraculturas que son hermosos y punzantes cardos valientes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El nombre responde a las siglas del Fondo de Lenguajes a la Orilla del R\u00e9gimen, y habla de un lugar donde se depositan estas formas de articular mundos que son lenguajes; pero tambi\u00e9n de los alborotados bordes de un r\u00e9gimen que no es tan solo el franquista: la prensa marginal nos remite a una \u201cnueva clandestinidad\u201d, como se\u00f1alaban Los Incontrolados en 1977, aquella que aparece una vez capitula la militancia antifranquista, y aloja las formas de deseo y libertad sepultadas por el nuevo Estado democr\u00e1tico. Por supuesto, es intencional que la sede del F.L.O.R. sea La Casa Invisible, un centro social que defiende la cultura libre, la autogesti\u00f3n y la vida bella por fuera del lucro y el \u00e9xito en el coraz\u00f3n de M\u00e1laga, una ciudad hoy parasitada por el turismo. La Invisible ocupa desde 2007 \u2013tambi\u00e9n sin permiso\u2013 un palacio decimon\u00f3nico propiedad del Ayuntamiento encabezado por Paco de la Torre (Partido Popular). Es un lugar liberado y clandestino en ese mismo sentido, ya que se escabulle entre las rendijas del Estado, el mercado y la burocracia, y demuestra con su insistencia \u201319 a\u00f1os\u2013 que podemos m\u00e1s, y que podemos otra cosa: vidas por fuera de la carest\u00eda, por fuera de la grilla de una ciudad enclaustrada por el extractivismo norte\u00f1o, vidas plenas que abrazan la abundancia del apoyo mutuo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La biblioteca de copias se arraiga en un momento de inflexi\u00f3n hist\u00f3rica global, herido por el rearme de las derechas y el autoritarismo, el genocidio y la guerra imperialista. Tambi\u00e9n nace en el 50 aniversario del final del franquismo, lo que desde el gobierno central se est\u00e1 conmemorando a trav\u00e9s de la agenda \u201cEspa\u00f1a en Libertad. 50 a\u00f1os\u201d, y lo que desde La Invisible tratamos de ejercer desde abajo y entre resquicios, retomando los gestos de aquellas otras formas de hacer la libertad, la creatividad o la agencia pol\u00edtica en postdictadura \u2013 ayer y hoy. De alg\u00fan modo, se trata de colocarnos un espejo, preguntarnos por nuestras propias capacidades, nuestras propias vidas, a trav\u00e9s de las palabras e im\u00e1genes estalladas en las calles en aquel momento post-1975.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es por eso que abr\u00ed este texto hablando del F.L.O.R., pero en \u00e9l me gustar\u00eda ensayar varias respuestas a la pregunta que le da t\u00edtulo: \u00bfc\u00f3mo colectivizar nuestra historia? O de otra forma, \u00bfpor qu\u00e9 evocar hoy aquellas contraculturas?, \u00bfc\u00f3mo redistribuirlas en el espacio p\u00fablico de un modo realmente emancipador y acorde a sus propias pr\u00e1cticas, desbordando los cauces de la historiograf\u00eda acad\u00e9mica, la industria editorial o la instituci\u00f3n muse\u00edstica? O de otra forma, \u00bfpor qu\u00e9 esto deber\u00eda importarnos?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-regular-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Vidas y sobrevidas de la Contracultura<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pasado 4 de marzo presentamos en la librer\u00eda Traficantes de Sue\u00f1os de Madrid el libro M\u00fasica dispersa. La contracultura de los a\u00f1os 70 en Espa\u00f1a como si realmente importara, editado por Postmetr\u00f3polis. Es una antolog\u00eda de textos dedicados a las contraculturas transicionales que firma Jos\u00e9 Ardillo, pseud\u00f3nimo de un conocido autor en entornos libertarios y antidesarrollistas. All\u00ed, Ardillo esgrime una mirada generosa, fina y exigente con un momento, los 70, y un movimiento de movimientos, la Contracultura, abriendo ventanas que habilitan cierta frescura y oxigenaci\u00f3n en una habitaci\u00f3n cargada. Me refiero a que en la \u00faltima d\u00e9cada hemos asistido al crecimiento exponencial de publicaciones y exposiciones sobre esta \u00e9poca y estas pr\u00e1cticas \u2013pienso en Germ\u00e1n Labrador, el Museo Reina Sof\u00eda y su adquisici\u00f3n del Archivo Lafuente, las exposiciones de Pepe Ribas sobre Ajoblanco, Jordi Costa, Alberto Mira, Libros Walden, Colectivo Bruxista, Elena Rosillo o yo misma\u2013, y sin embargo el trabajo de Ardillo ofrece algo in\u00e9dito. No es fetichista ni acad\u00e9mico, pero s\u00ed es minucioso y honesto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya en el propio t\u00edtulo el autor nos invita a practicar un acto de fe, una creencia: que asumamos que las contraculturas setenteras importan. Hay algo cautivador en el modo en que Ardillo muestra su relaci\u00f3n con estos mundos; sobre c\u00f3mo fue un adolescente organizado contra la Ley org\u00e1nica del derecho a la educaci\u00f3n (LODE) en 1986 que participaba en las revueltas contra la subida de tasas y el endurecimiento de las pruebas de acceso a la universidad, ley\u00f3 un Ajoblanco y ya no pudo parar. Dice que all\u00ed encontr\u00f3 \u201cuna comunidad de sue\u00f1os y esperanzas\u201d (p. 4) y, lo m\u00e1s importante, un universo que se opon\u00eda de forma militante contra la \u201cmediocridad democr\u00e1tica\u201d (p. 20). Que la vida pod\u00eda ser otra cosa, una vez m\u00e1s, y que lo Real se sustentaba en el borrado, amputaci\u00f3n quir\u00fargica, de todas aquellas formas de fuga y subversi\u00f3n del nuevo orden.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Del libro de Ardillo me llevo detalles y miradas, pero especialmente una pregunta compartida: \u00bfpor qu\u00e9 nos acercamos a estos momentos, si no los hemos vivido? Sabemos que hay algo magn\u00e9tico en el modo en que tanta gente promovi\u00f3 entonces iniciativas art\u00edsticas, extra-art\u00edsticas, por el simple placer de hacerlo. Es decir, sin deseo de lucro o reconocimiento. Tambi\u00e9n hay algo poderoso en que muchas de ellas se vincularan, de un modo u otro, a un proyecto pol\u00edtico-filos\u00f3fico de largo recorrido como el anarquismo transnacional. Este magnetismo es precisamente lo que explica el \u201cboom\u201d, la recuperaci\u00f3n contracultural, de la \u00faltima d\u00e9cada. Pero especialmente la multitud de relaciones, \u00edntimas y colectivas, que muchas hemos establecido con estos pasados. Para Ardillo, el encuentro inici\u00e1tico con los 70 \u2013o m\u00e1s bien, con la efervescencia contracultural de la postdictadura\u2013 se dio en 1986, cuando participaba de un movimiento integrado por alumnos de secundaria. Para m\u00ed fue en 2017, en plena ola feminista, cuando organiz\u00e1bamos la huelga global del 8M y despunt\u00e1bamos colectivos, encuentros y festivales en cada barrio de Madrid tras la resaca del 15M.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora pienso, leyendo a Ardillo, que quiz\u00e1s lo m\u00e1s atractivo de estos movimientos sea su relaci\u00f3n con el fracaso. Es algo que \u00e9l desarrolla en el texto dedicado a la banda y \u00e1lbum hom\u00f3nimo \u201cM\u00fasica Dispersa\u201d, que adem\u00e1s titula su libro (p. 198). Una de las cr\u00edticas m\u00e1s habituales a la Contracultura setentera es precisamente su fracaso; su \u201cno victoria\u201d revolucionaria. Y es precisamente este fallo o tara inevitable, la ausencia de trascendencia hist\u00f3rica en un sentido totalitario, lo que la hace tan fascinante y retadora. Dice Ardillo que este fracaso es precisamente una precondici\u00f3n para la libertad, y habla de la \u201cgenerosidad vital\u201d de estos peque\u00f1os enormes experimentos. \u201cLa millor lluita es la que es fa sense esperan\u00e7a\u201d, dicen que dec\u00eda tambi\u00e9n el guerrillero anarquista Francesc Sabat\u00e9: el \u00e9xito no certifica la dignidad y sentido de un hacer revolucionario. Todo esto me hizo preguntarme sobre qu\u00e9 experiencias del fracaso hemos perdido colectivamente, y c\u00f3mo es precisamente esto lo que nos atenaza o inmoviliza. \u00bfDebemos aprender de nuevo a fracasar para poder \u201chacer\u201d algo distinto, emancipador? \u00bfDebemos retomar este sentido del fracaso? O, mejor dicho, \u00bfes acaso el \u00e9xito una parte m\u00e1s de esta \u201cmediocridad democr\u00e1tica\u201d que nos aprisiona en horizontes y existencias amputadas, sepultadas por mitos disciplinarios (coche, trabajo, familia, propiedad, triunfo electoral, triunfo simb\u00f3lico)?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-regular-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Una historia otra y cualquiera<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La colectivizaci\u00f3n como acontecimiento y pr\u00e1ctica pol\u00edtica nos remite, inevitablemente, a la experiencia libertaria despuntada durante la guerra civil espa\u00f1ola (1936-1939), cuando f\u00e1bricas, transportes y tierras son tomados por las clases populares. Y en este punto quiero evocar una de las p\u00e1ginas alojadas en el F.L.O.R., en cuya esquina aparece una \u201cvieja anarquista\u201d vestida de negro, sentenciando que \u201cen el 36 s\u00ed que hab\u00eda comunas\u201d. Est\u00e1 incluida en Abejorro, el bolet\u00edn que edita en 1978 el Ateneo Libertario del barrio madrile\u00f1o de Usera, de alg\u00fan modo ancestro de La Casa Invisible malague\u00f1a. Los ateneos setenteros, a su vez, eran un eco actualizado de aquellos otros previos a la guerra, centros de cultura popular que buscaban no solo la alfabetizaci\u00f3n de las clases trabajadoras, sino precisamente su emancipaci\u00f3n a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n de una cultura propia, antiburguesa. En la transici\u00f3n, estos centros sociales autogestionados, refundados, provocan el encuentro entre las generaciones del exilio y adolescentes repletos de deseo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es aqu\u00ed donde encontramos una feliz constelaci\u00f3n de referencias anudadas entre siglos: el anarquismo como hogar para las contraculturas, las contraculturas como algo m\u00e1s fiero que un simple estilo. Es por eso que me preguntaba c\u00f3mo, si precisamente estas pr\u00e1cticas se enhebran de forma m\u00e1s o menos expl\u00edcita con una historia larga de autogesti\u00f3n revolucionaria \u2013porque s\u00ed, hablemos de revoluci\u00f3n\u2013 podr\u00edamos socializar, colectivizar sus memorias sin osificarlas, fetichizarlas, nutriendo precisamente movimientos y sujetos que continuaran este compromiso hoy. Finalmente, se trata de protegernos de la desmemoria, del presentismo absoluto que facilita la recuperaci\u00f3n y vaciamiento de estas pr\u00e1cticas, para poder reconocernos y cultivar nuestros propios significados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En primer lugar, cabr\u00eda preguntarnos por nuestra relaci\u00f3n con la historia. Por la posibilidad, en definitiva, del acceso a esta parte del conocimiento, habilitado por museos, universidades, publicaciones y otros dispositivos encargados de producir y distribuir el saber hist\u00f3rico. Y, por otro lado, por la necesidad de generar herramientas e infraestructuras que no solo faciliten el consumo de un \u201ccontenido\u201d sobre el pasado, sino tambi\u00e9n una pr\u00e1ctica generativa, productiva, que nos ponga en relaci\u00f3n con estas memorias, relatos e imaginarios para catapultar nuestra imaginaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si las contraculturas abogaban por autor\u00edas colectivas, an\u00f3nimas o difusas, deber\u00edamos comenzar abordando este lugar de enunciaci\u00f3n para sus memorias y, en \u00faltimo t\u00e9rmino, pregunt\u00e1ndonos qui\u00e9n tiene la autoridad para escribir estos pasados. Como ha se\u00f1alado Luis Moreno-Caballud en Culturas de cualquiera (2017), la noci\u00f3n de \u201cautoridad cultural\u201d \u2013aquella representada por la figura del Experto\u2013 se erige como uno de los mecanismos de dominaci\u00f3n de la modernidad occidental (\u201csaber-poder\u201d). Como piedra de toque de la sociedad de clases, se trata de un autoritarismo cultural monopol\u00edstico, que expulsa de la producci\u00f3n y la relaci\u00f3n con el saber a todos los dem\u00e1s \u2013los no expertos, esta vez sin may\u00fasculas\u2013, desposey\u00e9ndolos de su capacidad individual y colectiva para crear sentido, y releg\u00e1ndolos a la producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de la vida. Es decir, provoca una desconexi\u00f3n entre el sostenimiento de la vida y la capacidad de pensar-crear. Es en este punto donde las culturas de cualquiera, los \u201ccualquierismos\u201d, se erigen en Contracultura emancipadora, pues nos remiten a aquellas pr\u00e1cticas de autogesti\u00f3n, remezcla y reapropiaci\u00f3n que no rechazan estos saberes especializados, pero s\u00ed su instrumentalizaci\u00f3n dentro de este perverso monopolio sobre el saber.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frente a la despolitizaci\u00f3n as\u00e9ptica y experta que acompa\u00f1\u00f3 a la modernizaci\u00f3n cultural del estado espa\u00f1ol en los 70, existi\u00f3 todo un sustrato alimentado por ateneos, grupos de teatro, radios libres y colectivos editoriales que imprimi\u00f3 una dimensi\u00f3n cualquiera y cualquierista, comunitaria y autogestiva en sus pr\u00e1cticas, ajenas a los valores clasemedianos \u2013consumo, trabajo, ocio, familia, propiedad\u2013 del tardo y postfranquismo. Se trataba de cambiar la vida. Y por eso all\u00ed nos encontramos a los presos en lucha, los psiquiatrizados, las asociaciones vecinales, las feministas o los militantes por la liberaci\u00f3n sexual que, desde aquellos m\u00e1rgenes llenos, repletos, nos dec\u00edan que la vida pod\u00eda ser y era otra cosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El F.L.O.R. quiere aliarse con estas pr\u00e1cticas y sujetos desde una escritura distinta de sus pasados: una escritura que son encuentros, conversaciones, intervenciones en el espacio p\u00fablico o talleres acompa\u00f1ados por colectivos y compa\u00f1eros que abogan por otras formas de hacer hoy. En definitiva, son procesos abiertos, inconclusos, que arrojan una relaci\u00f3n productiva con la historia. Es por eso que el F.L.O.R. ten\u00eda que estar en una sede de movimientos, un espacio de experimentaci\u00f3n vital como La Invisible, para que cualquiera pudiera no solo acceder, sino tambi\u00e9n manipular, intervenir, trastocar este fermento hist\u00f3rico para hacerlo propio y de todas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-regular-font-size wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfC\u00f3mo florece una ortiga?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las copias son la materia prima del F.L.O.R: fotograf\u00edas y escaneos impresos de publicaciones que encontr\u00e9 a lo largo de una d\u00e9cada en archivos dentro y fuera de Espa\u00f1a, al hilo de una tesis doctoral dedicada a la edici\u00f3n marginal en los 70. Tambi\u00e9n llegan nuevos materiales a trav\u00e9s de una convocatoria siempre abierta, como la carpeta que nos leg\u00f3 Ale Moscoso, repleta de peque\u00f1as revistas po\u00e9ticas salvadas de una mudanza; o el pen drive que Paco Zugasti me entreg\u00f3 en un d\u00eda lluvioso de enero, donde recog\u00eda todo su trabajo de a\u00f1os digitalizando los fondos hoy extraviados del Archivo Hist\u00f3rico Confederal (CGT) de M\u00e1laga. Estas copias tienen a su vez su propia genealog\u00eda, pues fueron hechas con empe\u00f1o y dificultad recurriendo a las impresoras del medialab invisible, burlando la obsolescencia y otras taras impuestas por el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La copia no es solo un material, sino un gesto intencional. Fue Nico Cuello, coautor de Ninguna l\u00ednea recta (2021) y editor en Alcohol y fotocopias, quien me trajo al consciente el sentido de \u201ccopiar\u201d estas revistas el pasado verano: durante un encuentro en linda linda librer\u00eda, en Buenos Aires, me se\u00f1al\u00f3 que replicar y redistribuir estas publicaciones era una forma de reventar el fetichismo del documento, la conservaci\u00f3n embalsamada, y poner en uso, en sus propios t\u00e9rminos, algo que no se quiso hist\u00f3rico ni historizado. Algo que se quiso ausente del Canon. Es decir, la prensa marginal sali\u00f3 al presente desde el presente, burlando toda forma de trascendencia (cualquierismo, dec\u00edamos) y abrazando la urgencia del deseo. Es por eso que el F.L.O.R. son estos papeles copiados, pero tambi\u00e9n paredes o textiles intervenidos con la gr\u00e1fica y las palabras de estas publicaciones, y sobre todo las conversaciones y pensamientos que afloran cuando estamos alrededor y en relaci\u00f3n con ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las digitalizaciones se alojan en la nube y pueden llevarse a cualquier lugar, pero el F.L.O.R. se convoca y concreta a trav\u00e9s del papel. Hay que imprimirlo. Fue intencional no convertirlo en una plataforma digital, a pesar del eco y la utilidad que podr\u00eda tener un proyecto as\u00ed. Se trata, en cambio, de continuar otra de las formas de hacer que encontramos en la edici\u00f3n marginal: provocar encuentro, crear contexto. Si una p\u00e1gina es un lugar, y la lectura de estos papeles implica el tacto y la relaci\u00f3n con el espacio f\u00edsico y los otros, la biblioteca quer\u00eda continuar este compromiso. De alg\u00fan modo, es adem\u00e1s una forma de desmarcarnos de la relaci\u00f3n social diluida, desapegada e individualizada que provoca la econom\u00eda de plataformas, retomando la conversaci\u00f3n y un encuentro con el pasado que sea tambi\u00e9n colectivo, abierto y mutable, donde cualquiera pudiera no solo consultar estos fondos, sino precisamente nutrirlos, desbordando el dominio del Experto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es por eso que en su corta vida el F.L.O.R. se ha entrelazado con la Asamblea por la Antigua Prisi\u00f3n de M\u00e1laga a trav\u00e9s de una lectura colectiva de materiales editados en solidaridad con la Coordinadora de Presos en Lucha (1976-1978), buscando recuperar este edificio para la ciudad desde el deseo de una sociedad libre de prisiones; o con Ciudad en Alerta, un colectivo y conjunto de pr\u00e1cticas extra-art\u00edsticas alojado en La Casa Invisible que aboga por la ocupaci\u00f3n-liberaci\u00f3n del tiempo y la vida entera, desarrollando el primer taller de replicado de prensa marginal. Tambi\u00e9n ha recibido el apoyo de Demetrio Brisset, fot\u00f3grafo, editor de prensa marginal setentera y caballero de las mil vidas; Luis Moreno-Caballud, a quien citaba unos p\u00e1rrafos antes, quien nos acompa\u00f1\u00f3 en la inauguraci\u00f3n de la biblioteca; Pablo S\u00e1nchez Le\u00f3n, coordinador de este blog e investigador en la EHU; Lidia Mateo Leivas, tambi\u00e9n investigadora y militante anticarcelaria; o Ana\u00efs Florin, compa\u00f1era vinculada a El Punt, archivo autogestionado que recoge documentaci\u00f3n de los movimientos sociales contempor\u00e1neos en Valencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El F.L.OR. est\u00e1 a disposici\u00f3n de cualquiera, dentro de sus limitaciones, fragilidades y contradicciones. No quiere trascender, ni tampoco ingresar en el cielo del Canon \u2013la gran obra, el gran proyecto, el remedio definitivo contra la invisibilizaci\u00f3n del Otro\u2013 porque es consciente de que lo visible es tambi\u00e9n un campo de batalla. El F.L.O.R. podr\u00eda ser nada o serlo todo, pero se quedar\u00e1 en un ensayo, una forma provisional entre otras de poner a disposici\u00f3n nuestras memorias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Texto original publicado en <em><a href=\"https:\/\/www.elsaltodiario.com\/el-leon-dormido\/colectivizar-legados-del-pasado\" data-type=\"link\" data-id=\"https:\/\/www.elsaltodiario.com\/el-leon-dormido\/colectivizar-legados-del-pasado\">El Salto <\/a><\/em>(31\/03\/2026).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>In\u00e9s Molina. 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